El carácter de una prenda empieza en el tejido. El tacto, la textura y la caída forman parte de nuestra manera de entender la ropa. Conocer los materiales también ayuda a cuidarlos y a disfrutar de ellos durante más tiempo.
Lana y cachemir
La lana aporta estructura y textura a muchas de las prendas de otoño e invierno. El cachemir es una fibra apreciada por su tacto suave. La composición exacta varía según el modelo: consulta siempre la ficha de producto y la etiqueta interior.
Para conservar estas prendas, es preferible evitar lavados innecesarios y seguir sus instrucciones de cuidado. Cuando la etiqueta indique limpieza en seco, acude a un profesional.
Tweed, espiga y cuadros
El tweed se reconoce por la riqueza de su superficie y sus matices. La espiga y los cuadros describen dibujos y estructuras del tejido, no necesariamente composiciones distintas. En VALRIC nos atraen porque dan profundidad a las prendas sin necesidad de artificios.
Para mantener el buen aspecto de una chaqueta o un abrigo estructurado, evita guardarlo comprimido y utiliza una percha adecuada que respete la forma de los hombros.
Lino
El lino es uno de los protagonistas de nuestro armario de verano. Su textura y sus arrugas naturales forman parte de su personalidad. Después de cada uso, deja airear la prenda y consulta su etiqueta antes de lavarla o plancharla.
Algodón, viyela y popelín
El algodón aparece en nuestras camisas y accesorios. La viyela y el popelín aportan acabados y sensaciones diferentes: la primera suele tener un tacto más cálido; el segundo, una superficie más lisa y definida. El cuidado concreto depende de la composición y confección de cada pieza.
Cuidar lo que eliges
La etiqueta de cada prenda es siempre la referencia principal: sus indicaciones prevalecen sobre cualquier recomendación general. Antes de aplicar calor, agua o productos de limpieza, comprueba la composición y las instrucciones correspondientes.
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